Por el contrario, hay muestras de querer entablar una buena relación con México, lo que deja desarmados a los voceros de la derecha, que adelantaron que el gigante simplemente nos aplastaría, dejando de lado que nosotros somos el principal socio comercial de Estados Unidos, lo que no es poca cosa, y cualquier acción que pudiera tomar en nuestra contra, tendrá un efecto bumerán para su propia economía.
Incluso políticamente podría tener sus consecuencias, pues en la Unión Americana viven alrededor de 39 millones de mexicanos de primera, segunda y tercera generación, muchos de ellos todavía con vínculos familiares en nuestro territorio, tal como lo demuestran las millonarias remesas que cada año llegan a nuestro país, que este 2024 rondan los 64 mil millones de dólares.
Una cifra significativa, sin duda, pero que apenas representa el 20 por ciento de los recursos que generan nuestros migrantes en la Unión Americana, pues el 80 por ciento se queda allá, porque nuestros trabajadores legales o indocumentados pagan impuestos, consumen allá alimentos, vestido, pagan rentas y un largo etcétera.
Lo anterior, rompe el mito que se ha encargado de difundir el propio Donald Trump, quien afirma que los migrantes le han costado muchos millones de dólares a los Estados Unidos, cuando son ellos –nuestros trabajadores--, los que no sólo laportan importantes recursos que alimentan el erario público, sino que mueven en gran parte su economía nacional.
En este contexto, la presidenta Claudia Sheinbaum ha entendido muy bien que la interlocución con su homólogo estadounidense no sólo debe ser de cabeza fría, sino de mucha responsabilidad con los mexicanos de aquí, pero también con los de allá.
Suena bien que el presidente Donald Trump se haya expresado de manera positiva en su videoconferencia en la reunión anual de 2025 del Foro Económico Mundial que se celebra en Davos, Suiza. El mandatario comentó que el diálogo que su gobierno ha comenzado con el mexicano va muy bien, aunque siendo honestos, todavía no sabemos el costo o el significado de sus palabras, pero lo importante es que siga fluyendo el diálogo y se logren los acuerdos que beneficien a ambos pueblos.
Me cuesta trabajo hablar de negociaciones y acuerdos, pues estaba previsto que el T-MEC sería revisado en el 2026 para conocer los alcances y beneficios que ha traído para México, Estados Unidos y Canadá, bloque que en su conjunto genera el 30 por ciento del PIB mundial, lo que la hace la región más competitiva frente al resto de las naciones del mundo.
Pero ya que Mr. Trump viene con mucho ímpeto y ya habla de nuevas negociaciones, esto podría convertirse en un área de oportunidad para el gobierno de la presidenta Sheinbaum, pues podría impulsar un capítulo que contemplara un acuerdo laboral que permitiera a los trabajadores mexicanos ingresar a aquel país de manera legal, aunque fuera temporal, tal como se hace ya con Canadá.
Lo anterior terminaría con el tráfico ilegal de migrantes, industria criminal que genera miles de millones de dólares, que sólo se quedan en las manos de los llamados polleros, que cada año, con barda o sin ella, introducen de manera irregular a miles de migrantes, no sólo mexicanos, sino de todas las nacionalidades del mundo.
Penosamente, con las medidas más estrictas que está tomando el gobierno de Donald Trump, lo único que hace es encarecer la movilidad ilegal de las personas, sin que se logre detener el tráfico de seres humanos, muchos de los cuales, al quedar en manos de delincuentes, ponen en riesgo sus propias vidas.
Habrá que recordar que cuando se negoció el Tratado de Libre Comercio (TLC) en los tiempos de Carlos Salinas, se trató de impulsar un capítulo en materia de migración, incluso se llegó a pensar en algo semejante como lo que hoy existe en la Unión Europea, pero desafortunadamente, se fracasó en este tema y sólo se logró el libre mercado para las mercancías, no el libre tránsito para las personas.
Cuando se habla de defender y mantener a toda costa el T-MEC, siempre se piensa en las grandes empresas exportadoras que se han beneficiado con este acuerdo comercial, pero sería importante que estos beneficios también se extiendan a esa mano de obra que tanto ha aportado a los tres países, en particular para México y Estados Unidos.
Habrá que vivir, en lo inmediato, con la incertidumbre que deja el no saber qué va a pasar con todos nuestros connacionales deportados de Estados Unidos, aunque también habrá que decirlo, no arrojan las cifras escandalosas que vaticinaban los agoreros del desastre, pues de acuerdo a los datos dados a conocer por la presidenta Claudia Sheinbaum, no están por arriba del promedio regular que se ha registrado todo el tiempo.
Por lo pronto, se ha cuidado que no haya violaciones a los derechos humanos de los deportados mexicanos, pues contrario a lo que pasó con ciudadanos colombianos que fueron enviados a su país encadenados y en aviones militares, los alrededor de 4 mil migrantes mexicanos expulsados, llegaron en aviones comerciales al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, donde ya se les atiende con toda la logística implementada por el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.

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