Ciudad de México. La portación o el uso ilegal de armas de fuego es una constante en cerca de la mitad de los homicidios que ocurren en la capital del país y que por lo regular son consecuencia de riñas, reveló el Jefe de Gobierno de la CDMX, Miguel Ángel Mancera Espinosa.
“El 47 por ciento de los homicidios están vinculados a riñas, en las cuales sale a relucir la existencia de armas que se portaban de manera ilegal”, dijo durante una reunión de trabajo que sostuvo con los legisladores miembros de la Mesa directiva del Senado y con integrantes de la Comisión de Justicia.
Ciudad de México. El presidente del Instituto Belisario Domínguez, senador Miguel Barbosa Huerta, dijo que el Senado de la República debe construir un acuerdo para fijar su posición frente a la próxima administración del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, que toma posesión el 20 de enero.
“Todos en México estamos insatisfechos, estamos preocupados y nos sentimos ofendidos. Y el Senado mexicano, que es el órgano de Estado que evalúa y analiza la política exterior, debe presentar una posición ante los señalamientos de próximo mandatario del vecino país del norte”.
Ciudad de México. El Senado de la República aprobó con 98 votos a favor, siete en contra y una abstención, el dictamen que reforma diversas disposiciones de la Ley General de Salud y del Código Penal Federal, a fin de permitir en el país el uso medicinal de la cannabis.
El proyecto faculta a la Secretaría de Salud a diseñar y ejecutar políticas públicas que regulen el uso medicinal de los derivados farmacológicos de la cannabis sativa, índica y americana o marihuana, entre los que se encuentra el tetrahidrocannabinol (THC), sus isómeros y variantes estereoquímicas, así como normar la investigación y producción nacional de los mismos.
Rubén Vázquez Pérez
Ciudad de México. De pronto, lágrimas de impotencia, rabia y frustración resbalaron por el pómulo inflamado, amoratado, desde la distorsionada y reducida visión del ojo derecho que le quedó a Ana Gabriela Guevara Espinoza.
La senadora terminaba el relato de las patadas con las que cuatro ¿hombres? le partieron la cara. Y la voz se le ahogaba en un llanto que no desbordaba del todo, que muy difícilmente controlaba, que le laceraba, por dentro, la garganta.