Paralelamente, Trump expresó en el sitio oficial de la Casa Blanca, que acabará con el terrorrismo islámico, que recuperará los empleos perdidos por el libre comercio y que como parte de su plan para incrementar las ofertas de trabajo para los estadounidenses, renegociará el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con la consabida advertencia de que : “Si nuestros socios rechazan una renegociación que proporcione a los trabajadores estadounidenses un trato justo, Estados Unidos se retirará”. Y lo más inquietante para México, que se construirá el muro fronterizo. “Yo pelearé por ustedes con cada aliento de mi cuerpo y nunca me rendiré”, dramatizó.
El presente Peña Nieto reiteró: Soberanía y protección de los mexicanos guiarán la relación con EU. El sábado habló con su homólogo, a quien felicitó por su toma de posesión ocurrida el viernes. Ambos sostuvieron una conversación telefónica. Su reunión está prevista para el 31 de enero.
El diálogo con Trump estará precedido con la visita a Washington de los secretarios de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray Caso, y de Economía, Ildefonso Guajardo, el 25 y 26 de enero, quienes hablarán con sus homólogos “para generar un marco de acuerdos y certidumbre en diversas materias, incluyendo comercio, migración y seguridad”.
Trump anunció que durante la visita del presidente mexicano abordarán la renegociación del Tratado de Libre comercio de América del Norte (TLCAN), migración y el muro fronterizo. Peña Nieto ha declarado que “por supuesto, México no pagará la construcción del muro”.
“Nos reuniremos con el primer ministro de Canadá y con el presidente de México y comenzaremos las negociaciones relacionadas con el TLCAN", declaró Trump.
La población que está amenazada con la expulsión del territorio estadunidense se alarmó. Durante la campaña electoral, el entonces candidato presidencial dijo en varias ocasiones que quería deportar a todos los inmigrantes ilegales de Estados Unidos. El domingo 15 del actual reiteró que deportará a los indocumentados con antecedentes judiciales, que según sus propios cálculos, son entre 2 y 3 millones de personas. Trump dice que deportará hasta 3 millones de indocumentados con antecedentes judiciales. Y que luego de construir el muro con México y “asegurar” la frontera sur, determinará qué hacer con los restantes 8 o 9 millones de inmigrantes sin papeles.
En septiembre Trump había dado un discurso ahondando en las medidas principales de su plan migratorio. Afirmó que la única opción para todos los indocumentados sin antecedentes será salir de Estados Unidos y realizar el proceso legal estipulado, que ahora será más exigente.
Las ideas de Trump sobre la inmigración lo han convertido en un candidato impopular entre los hispanos. Para no mencionar el enorme potencial de demandas y reclamos de indemnización presentados contra el gobierno. El programa de deportación masiva tendría que llevarse a cabo con el apoyo -o consentimiento, al menos tácito– de los estadounidenses, muchos de los cuales han vivido o trabajado, estimado y sido amigos de inmigrantes indocumentados durante años.
Pero hipócritamente sostiene que “la Biblia dice qué tan agradable y satisfactorio es para Dios cuando la gente vive en unidad. Debemos abrir nuestras mentes, debatir nuestros desacuerdos abiertamente y siempre buscar la solidaridad. Cuando América está Unida, América es totalmente imparable.”
Trump es el primer presidente sin previo servicio en el sector público o en las fuerzas armadas, y entre los más ricos. A sus 70 años, es el presidente novato más viejo. Incluso puede hablarse de una suerte de gerontocracia, pues no es el único que tiene 70 años. Hay otros miembros de su gabinete que al terminar el cuatrienio (si lo termina) rebasarán los 80. No nos admiramos de la longevidad. Picasso a los 90 seguía pintando, pero Trump y su gabinete, actúan como jóvenes imberbes.
Baja popularidad
El magnate neoyorquino, que es el presidente de mayor edad al asumir el cargo en la historia del país, tomó posesión con el menor índice de aprobación de un mandatario en las últimas tres décadas: un 40 por ciento según sondeos de varios medios de comunicación.
Obama, quien que dejó la Casa Blanca con un 60 por ciento, tenía al día como hoy hace ocho años un respaldo del 84 por ciento. El republicano George W. Bush, un 61 por ciento cuando juró en 2001.
En las calles de la capital se calcula que hoy había entre 700 mil y 900 mil personas para dar la bienvenida a Trump. En 2009 acudieron 1.8 millones para ver tomar posesión a Obama.
Es la primera vez desde 1998 que no hay un latino ni una mujer en el gabinete presidencial, pese a que los hispanos, con más de 55 millones, se han convertido en la primera minoría del país.
Posición de los legisladores mexicanos
Si bien con preocupaciones, senadores y diputados de todos los partidos cerraron filas en rechazo a las amenazas de Trump, y anunciaron el despliegue de la diplomacia parlamentaria para contrarrestar toda agresión contra los connacionales ante autoridades locales de la vecina nación del norte.
Una respuesta firme en demanda de respeto, reclamaron legisladores al gobierno mexicano, tras la reiteración de las de amenazas de Trump en contra de nuestra nación.
Al fijar el posicionamiento de la bancada perredista ante la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, el senador Luis Humberto Fernández Fuentes advirtió que es preocupante que en el gobierno federal no haya propuesta ni acción, “no hay firmeza ni la habrá del canciller, sólo hay silencio vacío y condescendencia. Lo sensato es construir una posición de negociación sólida, basada en principios y diplomacia, pero eso no, eso no lo hemos visto”.
Es momento, dijo, de que México pase a la acción con dignidad y patriotismo, mostrando que busca la prosperidad compartida, que no se amedrenta, que cree en la igualdad de los Estados y los principios de la política exterior.
En el mismo sentido, la diputada María Candelaria Ochoa Ávalos, de Movimiento Ciudadano, hizo notar que en la relación con Estados Unidos, México muchas veces no ha sido socio, sino subordinado, por lo cual “tenemos que entender que para hacerle frente con contundencia y congruencia necesitamos una visión de Estado con mucha responsabilidad”.
El gobierno de la República, añadió, está obligado a mantener una política exterior proactiva, para hacer que México sea respetado como país soberano.
A su vez, el diputado Víctor Manuel Giorgana Jiménez, del PRI, exhortó a los legisladores a hacer de la diplomacia parlamentaria una importante arma para defender los intereses de México y enfrentar “la embestida brutal que ha iniciado el próximo presidente de Estados Unidos”.
“Con los Estados Unidos es vital el acercamiento con nuestros pares legislativos a nivel federal. Pero también con las autoridades de aquellas entidades locales en donde se concentra el mayor número de connacionales, sin importar su calidad migratoria. Con los estados fronterizos y también con aquellas entidades donde se concentra el mayor intercambio comercial”, manifestó.
En tanto, la diputada Martha Cristina Jiménez Márquez (PAN) llamó a los legisladores a hacer uso del ejercicio de la diplomacia parlamentaria, con el fin de fortalecer esquemas de cooperación e interdependencia con Estados Unidos, en aras de procurar un bienestar para las dos naciones.
“Nuestro país no debe cargar con las ocurrencias de quien lo ve todo en términos de dólares y no de las personas y de las familias. México siempre ha privilegiado la construcción de puentes, no de muros”, enfatizó.
Mientras, el diputado Emilio Enrique Salazar Farías (PVEM) dijo que frente al nuevo presidente que está por llegar a Estados Unidos y sus pretensiones en materia comercial, lo que se debe hacer es fortalecer la economía interna, desarrollar más empleo y buscar alternativas en el campo.
“Hagamos lo que toca, creer en nuestro país, creer en lo que somos y unidos como Congreso enfrentemos lo que venga, y aliados, porque más allá de la crítica, lo que necesitamos hoy es unión, es coraje, es fuerza, es inteligencia, y sobre todo, es decisión”, externó.
El diputado Mario Ariel Juárez Rodríguez (Morena) manifestó que frente a la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, su bancada espera que el gobierno de México se pronuncie oportunamente ante cualquier declaración que atente contra la dignidad de los mexicanos, y aborde de manera directa los temas de carácter binacional.
Apuntó que la toma de protesta del republicano “significa en el escenario mundial una verdadera interrogante sobre cuáles van a ser las bases para asentar las nuevas relaciones internacionales que confeccionarán el modelo de desarrollo económico”.
La diputada Mirna Isabel Saldívar Paz (NA) llamó a la Secretaría de Relaciones Exteriores a emitir un pronunciamiento oficial respecto de las posturas de Trump, implementar estrategias de protección para los connacionales y elaborar un plan de trabajo que amortigüe las medidas antiinmigrantes advertidas por el republicano.
“La victoria de Donald Trump no debe ser el triunfo del odio y del racismo. Toca al pueblo e instituciones estadounidenses contenerlo. Corresponde a los mexicanos defender los valores democráticos, las libertades y el respeto pleno a los derechos humanos”, expresó.
La diputada Ana Guadalupe Perea Santos (PES) reiteró el rechazo de su bancada a las posturas de Donald Trump e hizo un llamado a las fuerzas políticas representadas en el Poder Legislativo a que la unidad sea una realidad que trascienda.
Afirmó que el republicano aprovechó el hartazgo social por la política, para elaborar planteamientos simplistas y excluyentes para aliviar los problemas que aquejan a la Unión Americana, señalando a la migración como una causa.
El senador Mario Delgado Carrillo, quien habló en un espacio que cedió el PT, afirmó que los problemas económicos que México enfrenta, por el cambio de gobierno en Estados Unidos, no son necesariamente producto de la incertidumbre que provoca Donald Trump, sino del modelo económico, que “nos deja en vulnerabilidad frente a sus acciones”.
Dijo que la movilidad y actividad económica de México depende de la gasolina que se importa desde Estados Unidos, y ahora que llega un presidente como Trump, la reforma energética parece una mala idea, ya que se le quitó la soberanía energética al país.
El Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, advirtió que México no pagará ni ahora ni nunca por la construcción del muro fronterizo que anunció el Presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump:
“En ningún momento aceptaremos nada en contra de nuestra dignidad como país, ni de nuestra dignidad como mexicanos. No son negociables principios básicos como nuestra soberanía, el interés nacional y la protección de nuestros connacionales".

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