Bahía de Banderas, Nayarit. La Presidenta de México, Cladia Sheinbaum Pardo, hizo notar que en los primeros tres meses de su gobierno se aprobaron 16 reforma constitucionales para regresarle el sentido social a la Constitución General de la República.
Una de esas reformas, recordó, permitirá que el próximo 1 de Junio la ciudadanía mexicana elija por primera vez en su historia jueces, juezas, magistrados, magistradas, ministros y ministras de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Con otras reformas, prosiguió, “recuperamos a Pemex y a Comisión Federal de Electricidad, las cuales pasaron de ser “empresas productivas del Estado”, una privatización disfrazada, a “empresas públicas del Estado”, es decir, empresas del pueblo de México, como su expropiación y nacionalización de cada una de ellas.
Durante su visita a Puerto Vallarta Jalisco y Bahía de Banderas, Nayarit, para inaugurar una carretera, la mandataria afirmó:
“Estamos demostrando que en México a nadie se le deja atrás, que damos la mano, que somos solidarios, que somos fraternos, que esa es parte de nuestra esencia, de lo que somos las y los mexicanos.
Ciudad de México. Durante la conferencia matutina: “Las mañaneras del pueblo”, la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo presentó algunos mensajes de mexicanos y mexicanas que viven en el extranjero, quienes desde diferentes partes del mundo mostraron apoyo a la Jefa del Ejecutivo Federal.
“Este llamado que hicimos con el Himno Migrante y el llamado que estuvimos haciendo a muchos mexicanos y mexicanas en el exterior, nos enviaron varios videos (...) Siempre vamos a apoyar a nuestros hermanos y hermanas migrantes”, celebró.
En los videos proyectados, Sergio Arau, director de la película “Un día sin mexicanos”, anunció que, junto a su esposa Yareli Arizmendi, trabajan en la segunda parte de este largometraje por lo que solicitó a todos los migrantes enviar al correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. sus anécdotas e historias para responder a la pregunta: ¿qué harían los Estados Unidos sin los mexicanos?
Ciudad de México. El astronauta José Hernández recuerda siempre que en el vuelo de regreso de su viaje al espacio en la misión STS-128, lanzada en 2009 a la Estación Espacial Internacional, la nave aterrizó en el sur de California por las condiciones climáticas. “Fue justicia poética, estábamos a cien kilómetros “de donde yo pizcaba fresa”.
Eate hijo de migrantes mexicanos, campesino, cumplía su sueño de viajar al espacio. Habían pasado 37 años desde que se lo había contado a su padre y 11 respuestas negativas de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) de Estados Unidos para ser admitido como astronauta.
José Hernández, ingeniero eléctrico por la Universidad del Pacífico y maestro en Ciencias en Ingeniería Eléctrica por la Universidad de California, fue seleccionado por la NASA en el Grupo 19 de 2004 para actividades espaciales.
Batalla actual
¿La ciencia está perdiendo la batalla ante sus detractores? ¿Recibirá el impulso necesario de los gobiernos? Ante estos cuestionamientos el astronauta José Hernández responde: “No sé cómo explicarlo, porque obviamente la ciencia es la que impulsa la economía de un país, y es como el proverbio bíblico: ‘puedes darle de comer a la gente’, pero en seis horas tendrá hambre otra vez; o puedes enseñarles cómo crecer la comida para que ellos mismos se den de comer. Así es como creo que los gobiernos lo ven a corto plazo y quieren darle de comer a la gente diariamente en vez de enseñarles cómo crecer la comida”.
Ciudad de México. Las palmas canarias, introducidas en la década de los 40 a la Ciudad de México, están muriendo y con ello se transforma la imagen de camellones, glorietas y avenidas capitalinas. Oriundas de España, estas plantas han dado vida a un estilo urbanístico específico. De acuerdo con México Desconocido, su historia en nuestro país comienza después del gobierno de Lázaro Cárdenas, cuando México disfrutaba una economía en crecimiento.
Aunque no hay registros oficiales, se dice que las palmeras llegaron a la ciudad por orden del entonces presidente Miguel Alemán Valdés, quien había regresado de un viaje de trabajo de Los Ángeles, California, donde quedó impresionado con las hileras de palmeras en los bulevares angelinos y decidió replicarlas en la capital.
Bajo esta premisa, el mandatario encargaría al entonces regente de la ciudad, Fernando Casas Alemán, el diseño de un estilo urbanístico que incluyera dentro de su paleta vegetal a las palmeras o palmas canarias. Así, estas fueron importadas desde las Islas Canarias, en España, y plantadas en las avenidas principales de colonias como Lomas de Chapultepec, Polanco, Anzures, Lindavista, Álamos, Del Valle y Jardín Balbuena. La idea era recrear el entorno tropical y de lujo de Beverly Hills. Sin embargo, en los últimos 12 años las palmeras de estos sitios han muerto.