El veterano funcionario, quien renunció a la titularidad de la Fiscalía General de la República (FGR) a finales de 2025, sustituirá en el cargo a Josefa González-Blanco Ortiz-Mena. La embajadora saliente, quien anteriormente fungió como secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales al inicio de la administración de López Obrador, ocupó la sede diplomática desde 2021 hasta el presente mes, cerrando así su ciclo en la capital británica para dar paso a esta nueva designación de alto nivel.
Aunque legisladores de los partidos de oposición han manifestado críticas hacia el perfil del ex fiscal, cuestionando su experiencia diplomática y calificando el movimiento como una salida política, la ratificación en el Legislativo es prácticamente un hecho jurídico. La actual Comisión Permanente, órgano que sesiona durante el receso del Congreso, está compuesta por 37 legisladores, de los cuales la alianza conformada por Morena, PT y PVEM controla un bloque hegemónico superior a los 25 votos. Dado que la normativa establece que la ratificación de embajadores requiere únicamente de una mayoría simple —es decir, la mitad más uno de los presentes—, la oposición del PAN, PRI y Movimiento Ciudadano carece de los números necesarios para frenar la propuesta.
Se espera que en los próximos días Alejandro Gertz Manero comparezca ante las comisiones de Relaciones Exteriores para exponer su plan de trabajo bilateral, paso previo e indispensable para que el dictamen sea sometido a votación en el pleno de la Permanente. Con la concreción de este movimiento, se formalizará el enroque político que coloca a una de las figuras más polémicas y relevantes del sexenio anterior al frente de una de las posiciones más estratégicas de la diplomacia mexicana en Europa.
Varios pendientes. Al dejar la Fiscalía General de la República (FGR), Alejandro Gertz Manero dejó varios asuntos sin resolver, principalmente relacionados con casos de corrupción de alto perfil, violaciones graves a derechos humanos y expedientes estancados de crimen organizado.
Durante su gestión, Gertz Manero enfrentó críticas por filtraciones de audios y expedientes sensibles, así como por la falta de resultados contundentes en investigaciones contra grandes redes de corrupción y delincuencia organizada. Entre los pendientes más relevantes se encuentran procesos inconclusos sobre presunto espionaje político, denuncias internas por uso faccioso de la ley y casos mediáticos sin sentencia firme, lo que dejó a la institución bajo fuerte escrutinio público.
Además, su salida estuvo marcada por controversias familiares y disputas políticas, junto con intentos fallidos de judicializar a científicos y académicos, lo que debilitó la credibilidad de la FGR. En resumen, el relevo en la Fiscalía heredó una institución cuestionada, con expedientes abiertos en corrupción, derechos humanos y crimen organizado que aún requieren definiciones de fondo.








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