- Iban por Ovidio Guzmán, hijo del Chapo, y lo aprehendieron
- Militares no llevaban orden de aprehensión ni de cateo
- Tuvieron que liberarlo; la intención era extraditarlo
Ciudad de México. Habitantes de Culiacán Sinaloa, vivieron el Jueves último una larga jornada de violencia durante el enfrentamiento e intercambio de fuego de armas de alto poder entre integrantes de diferentes organizaciones delincuenciales y miembros de las fuerzas armadas federales, incluida la Guardia Nacional, como resultado de un fallido operativo para detener y extraditar al hijo del Chapo, Ovidio Guzmán.
Con un saldo que hasta el momento se eleva a ocho muertes –la mayoría de éstas de las fuerzas federales-, los hechos evidenciaron la improvisación y la gran debilidad para actuar en contra de las organizaciones criminales, las cuales superaron en número, armamento y estrategia a militares y agentes federales, toda vez que no sólo consiguieron que se retiraran sino que incluso liberaran a Ovidio, quien ya era conducido a la cárcel.
En videos que desde el día de los hechos circulan en redes sociales, se observan decenas de vehículos, algunos equipados con ametralladoras de grueso calibre, las cuales transportaban a civiles armados, muchos con sofisticados fusiles automáticos de combate, las cuales dispararon contra soldados y agentes federales para luego amenazar a la población civil, en especial, a familias de militares en sus residencias.
Esa estrategia –y la evidente superioridad respecto de las fuerzas armadas- dio como resultado la liberación del hijo del Chapo Guzmán, quien fue detenido en un domicilio, aunque sin los documentos legales respectivos, la orden de aprehensión y la orden de cateo, que en esos momentos no estaban en manos de los efectivos militares que habían realizado la captura.
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