A saber, la igualdad sustantiva, en la Constitución Política, independientemente del género al que se pertenezca; mujeres que presiden la Cámara de Diputadas y el Senado; 12 gobernadoras; una jefa de Gobierno; una mujer al frente del Instituto Nacional Electoral (INE); otra, en el Banco de México y una más, en el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Así lo hizo notar la Presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo Juárez, al plantear la propuesta. Y la senadora Virginia Magaña Fonseca, del PVEM, indicó que la llegada de la primera mujer a la Presidencia de la República no es casualidad ni logró individual, sino fruto de una lucha firme y profundamente colectiva de miles de mujeres que se negaron a la exclusión.
Bien, pero nada se dijo sobre el reclamo que corresponde al feminismo para esclarecer, contrarrestar y hacer justicia ante una problemática que hasta 2022, registraba 968 feminicidos en el país, 127 por ciento más que en 2015. Entonces, se sabía también que siete de cada diez mujeres han sufrido violencia en el país. Y en otro dato estremecedor era conocido en ese año que una de cada cuatro adolescentes, en muchos casos, niñas, experimentaron abusos de sus parejas.
Todo lo anterior lo consigna la organización Índice de Paz México; mientras que la Revista La Nación da cuenta de la violencia familiar que, por ejemplo, en Colima, en ese 2022, significó mil 775 casos por cada 100 mil habitantes, casi el triple de la tasa nacional, en tanto que en Morelos hubo 72 casos de violencia sexual por cada 100 mil habitantes.
Empero Laura Itzel Castillo señaló hizo notar que el mencionado punto de acuerdo surgió del Congreso Feminista que se llevó a cabo el pasado viernes 16 de enero, en la Casona de Xicoténcatl, para honrar a aquellas mujeres “valientes y subversivas” que celebraron el Primer Congreso Feminista de Yucatán de 1916, hace 110 años.
Dijo también que los avances del feminismo mexicano no son una concesión “graciosa”, sino parte de la lucha que se ha dado desde los diferentes espacios de participación para que las mujeres sean realmente reconocidas como sujetos actuantes con todos los derechos que les corresponden, precisó.
“Somos herederas honrosas de aquellas mujeres que lucharon por la igualdad, y por eso este punto de acuerdo que planteamos de urgente y obvia resolución, es para seguir avanzando conforme lo plantea el artículo primero de la Constitución Política, de la progresividad y en eso estamos comprometidas para continuar la lucha hasta alcanzar la igualdad plena entre hombres y mujeres”, sostuvo Castillo Juárez.
La panista Gina Gerardina Campuzano González, añadió que hablar de igualdad sustantiva es hacerlo de la vida real de millones de mujeres en México que siguen enfrentando obstáculos, que sostienen familias, comunidades, mujeres que cargan responsabilidades desiguales, por lo que se debe ir más allá de los discursos, pues la igualdad sustantiva debe ser un compromiso constante.
El punto de acuerdo señala que la Comisión Permanente del Congreso de la Unión reconoce formalmente al Primer Congreso Feminista de Yucatán de 1916, como el antecedente histórico de las grandes transformaciones para alcanzar la igualdad y la paridad entre mujeres y hombres en nuestro país.
Asimismo, se exhorta a las Cámaras del Congreso de la Unión a inscribir en sus respectivos muros de honor una frase alusiva que reconozca la acción histórica de aquellas valientes precursoras organizadoras y participantes de ese histórico Congreso, con el objetivo de impulsar acciones de memoria activa, orientadas a la difusión cultural, educativa y documental del legado feminista histórico, como parte de la construcción democrática y la justicia social.
El documento también exhorta al Senado y a la Cámara de Diputados a reforzar y a continuar impulsando una agenda de igualdad sustantiva que garantice todos los derechos sociales, económicos, políticos y culturales para alcanzar la justicia, libertad, seguridad, educación y trabajo de las mujeres en condiciones de igualdad sustantiva y paridad, considerando una perspectiva interinstitucional e intergeneracional, en donde se reconozcan las diversidades de todas las mujeres. (Rubén Vázquez Pérez)








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